Un sitio debe empezar con un objetivo de negocio. Define el público, los productos o servicios y la acción deseada, como conocer una solución o enviar una consulta.
Reúne información fiable, materiales claros e imágenes autorizadas. Antes de añadir más contenido, define qué pregunta responde cada página.
Por último, asigna responsables de las actualizaciones, la revisión lingüística y el seguimiento. El lanzamiento es el principio; la gestión diaria mantiene el sitio útil.
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